Éste es un juego tradicional de las ferias
callejeras, posiblemente desde el siglo XIX, y que después se integró a
la diversión familiar.
Un cartón de Bingo tiene 15 números, que van del 1
al 99, igual que las bolas que hay en el bombo.
Según va saliendo cada bola, hay que tachar los
números que coincidan con los del cartón.
El primero en descartar todos los números de una
línea horizontal canta "línea" y obtiene un pequeño premio (en torno a un 8% del
total de lo que se está jugando).
Si con el mismo número varias personas obtienen
línea, el premio se reparte.
Cuando alguien tacha todos los números de su cartón
hace Bingo y el juego habrá acabado.
El afortunado que lo consiga percibirá en torno al
57% del dinero que se está jugando en la sala en ese momento, por eso los
jugadores buscan salas en las que haya mucha gente.
Otro 3% del dinero se reserva para el "Bingo
acumulado".
Éste se consigue cuando se canta bingo antes de que
haya salido un número determinado de bolas (alrededor de 38 ó 40, dependiendo de
las salas).
Es un premio que supera las varias decenas de miles
de euros.
La sala suele quedarse un 10% del dinero jugado, y
el 20% restante se lo queda el Estado.
La duración del juego depende del número de
jugadores.
Cuantos más cartones vendidos, más posibilidades de
que se haga bingo antes.
En una sala con unos 300 jugadores, una ronda puede
durar unos cinco minutos, y el bingo cantarse más o menos en la bola 60.